El contenido de esta sección fue desarrollado en alianza con Teach Us Consent, una organización dedicada a la educación sobre el consentimiento
Sé franco desde el inicio
Una conexión saludable no te deja preguntándote en dónde estás parado. Desde las primeras conversaciones, la otra persona habla abiertamente sobre lo que busca, no importa si es algo casual, una relación a largo plazo o incluso solo hacer nuevas amistades porque se mudó a una ciudad nueva.
Esto es diferente de cuando alguien, genuinamente, aún está descubriendo qué quiere; o dos personas que simplemente tienen ideas diferentes sobre lo que significa “casual”. Es normal descubrirlo poco a poco y es algo que puede resolverse a través de una comunicación abierta.
Lo que no está bien es engañar deliberadamente. Un ejemplo de esto es cuando una persona afirma buscar una relación seria cuando solo busca sexo, o dar a alguien falsas esperanzas al actuar como si quisiera una relación cuando en realidad no le interesa tanto.
Comunicación clara
La comunicación clara puede ser difícil aún en el mejor de los momentos. Algunas veces, el interés genuino puede hacer que te cueste reunir el valor para expresar cómo te sientes o qué quieres. Es bueno recordar que la comunicación saludable es una habilidad y, como cualquier habilidad, se vuelve más fácil cuanto más la practicas.
Una buena comunicación no se basa únicamente en lo que dices: también implica asegurarte de que lo que dices resulta claro a la otra persona. Cuando la comunicación es clara, lo notas: la otra persona muestra interés, te hace preguntas y responde de una manera que te hace sentir que te presta atención y te comprende y, muy importante, sientes la seguridad suficiente para hablarle con honestidad, para decir “no”, “todavía no” o “esto es lo que quiero realmente”.
Solo recuerda que todos tenemos estilos de comunicación y preferencias diferentes respecto de la frecuencia de contacto. A algunas personas les encanta enviar mensajes de texto, mientras que otras prefieren escribir menos y ponerse al día cuando se ven en persona. Ningún estilo está mal y ninguno es más “sano” que el otro, pero conocer cuál es tu propio estilo y ser franco al respecto te ahorra muchas confusiones a la larga. Además, nadie debería esperar que estés disponible las 24 horas del día, especialmente en las primeras semanas de estar saliendo. Y tú tampoco deberías esperarlo de la otra persona.
Dentro de una relación
Estar en una relación no le da automáticamente a nadie derecho a tener relaciones sexuales contigo ni a disponer de tu tiempo, tu dinero, tu energía emocional o tu trabajo doméstico. Las relaciones saludables reconocen que cada persona tiene autonomía y eso no cambia una vez que la relación se vuelve ‘oficial’.
Asumir estas cosas puede generar desafíos. Cuando dejamos de preguntar y comenzamos a asumir que nuestra pareja está de acuerdo con algo, los límites pueden difuminarse. Y cuando no comunicamos nuestros límites, los demás pueden transgredirlos, incluso a veces sin intención de hacerlo.
El consentimiento dentro de una relación no es una conversación que se tenga una sola vez. Es la práctica continua de consultar al otro, de comunicarse abiertamente y respetar las decisiones de la otra persona a medida que avanzan las cosas. Cuando ambos se sienten con la seguridad de decir “sí”, “no” o “ahora no”, sucede algo sumamente importante: se genera confianza. Y es esa confianza la que crea las condiciones para una intimidad real, tanto emocional como física.
Cómo manejar el rechazo
El rechazo es normal en el mundo de las citas. La manera en que alguien reacciona cuando las cosas no salen como quiere dice mucho de quién es.
Que te rechacen no es agradable para nadie. También está bien reconocerlo: está bien que una persona verbalice su decepción o tristeza ante lo sucedido. Lo que no está bien es que una persona presione, culpabilice o incluso insulte, denigre o intimide a alguien por no querer seguir adelante.
Si te rechazan, no está mal que te sientas decepcionado. Date tiempo para procesarlo, apóyate en tu gente y date un tiempo. No lo interpretes como un reflejo de tu valor, sino como una experiencia de aprendizaje sobre el tipo de relaciones y conexiones que deseas buscar.
Cuando una persona es franca al decir que no hay conexión, está haciendo lo correcto. Está mostrando respeto por tu tiempo y la suficiente consideración como para no darte falsas esperanzas. Eso merece que respondas con el mismo respeto.
Cómo hacernos responsables cuando cometemos errores
Todos cometemos errores. En la etapa de las citas y durante las relaciones: no es una cuestión de si sucederá, sino cuándo. Más importante que el error mismo es lo que sucede a continuación.
Hacerse responsable significa reflexionar sobre lo ocurrido, reconocer el impacto que tuvo en la otra persona y disculparse sin excusas. “Fue solo una broma”, “eres demasiado sensible” o “No quise decir eso” podrían parecer explicaciones, pero desvían la atención en lugar de centrarse en la persona que resultó herida. Una disculpa auténtica asume plenamente la responsabilidad por la conducta. Punto.
También implica un cambio. Una disculpa sin un cambio en el comportamiento es solo palabras huecas. Cuando nos comprometemos a mejorar y lo cumplimos, reconstruimos la confianza.
Por el contrario, evitar nuestra responsabilidad, ignorar el asunto o esperar a que la otra persona lo supere debilita los cimientos de una relación. La gente nota cuando hay falta de responsabilidad, incluso si no lo dicen de inmediato.
Reparar el vínculo no siempre es fácil, pero es la base de las relaciones sanas. La voluntad de reconocer tus errores y aprender de ellos dice más de ti como persona que el error mismo.